Editorial VOLVER

Para revertir estas cosas se necesita un estado presente con funcionarios que funcionen y una sociedad comprometida

13 de noviembre de 2020 00:48

Siempre lo voy a sostener que el mayor mal de la sociedad es la hipocresía pero por supuesto no es el único.

Saladillo no es ajeno a ese y a otros males pero lo más lamentable que desde hace años pretenden hacernos creer que acá las cosas malas no pasan. Hay una ligera tendencia a tapar y esconder todo lo feo que nos pasa como sociedad y pobre de aquel que visibilice de alguna manera lo que sucede porque inmediatamente será cuestionado y expuesto, quizá solo para desviar la atención del verdadero problema.

Con un poco de empatía y sentido común no es difícil imaginar o ponerse en el lugar de las víctimas que no solo tienen que luchar contra el dolor y el sufrimiento de lo que les pasa sino que también contra los opinologos de las redes sociales, el amiguismo, la moralina barata, el poder, la negación... así les resulta muy difícil contar y denunciar y allí el único que gana es el victimario.

Quizá sea tiempo de revertir las cosas y comenzar a señalar a los agresores y manipuladores de vidas, acompañar a las víctimas y brindarle todo el apoyo para que hablen sin miedo porque al fin y al cabo no son culpables de nada y si denuncian están colaborando para que a otro no le suceda lo mismo.

Por otra parte cada historia pesa sobre quién la sufrió y también sobre aquellos que por una razón u otra supieron de ella. ¿Cómo se puede vivir sabiendo que el moralista de las redes es un abusador? Para revertir estas cosas se necesita un estado presente con funcionarios que funcionen y una sociedad comprometida que entienda de una vez que si el dolor del prójimo no le afecta algo anda muy mal...

MSA


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