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"Aquí no voy a morir"

Piloto que estuvo 36 días perdido en la selva amazónica cuenta su historia. La 'ayuda' de los monos fue clave para conseguir comida.

22 de marzo de 2021 11:35

Era un lunes de enero cuando el piloto Antonio Sena sufrió un accidente de avión en las entrañas de la Amazonía brasileña. Allí, en la inmensidad de la selva, quedó atrapado durante 36 días, en los que sobrevivió con un machete y la ayuda de los monos, a quienes observó en su búsqueda de comida.

Sena, de 36 años, había sido contratado para realizar un servicio de taxi aéreo en una mina ilegal de oro situada en el corazón de la Amazonía, entre los estados de Pará y Amapá. A mitad vuelo, el motor de su pequeña aeronave paró. Consiguió controlar la dirección del aparato por algunos minutos y acabó estrellándose en un recóndito riachuelo.

Salió del avión ileso y se apresuró a rescatar los víveres que cargaba consigo: tres botellas de agua, doce panes, cuatro latas de refrescos, una cuerda y un saco de tela. Poco después, la aeronave explotó.

"Pasé la primera noche e intenté asimilar todo lo que iba a suceder. Muchos años atrás había realizado un entrenamiento de supervivencia en la selva, en la época en la que trabajaba para otra empresa de taxi aéreo", cuenta en una entrevista con EFE el piloto brasileño.

Como dicta el manual, los primeros siete días se mantuvo en el lugar del accidente para esperar a los equipos de rescate. Varios aviones sobrevolaron la zona, pero cada día que pasaba el ruido era menos intenso y sus esperanzas de salir con vida también.

"Esa noche decidí hablar con Dios. Le dije: 'Si tu voluntad es que encuentre a mi familia, dame fuerza, porque yo lo he intentado solo y no lo he conseguido. Parece que funcionó", recuerda.

A la mañana siguiente comenzó a trazar un plan para salir de las garras de la selva amazónica, a la que describe como "un gran organismo vivo pulsante". Un bosque con muchos bosques en su interior.


"En el octavo día cogí todas mis cosas y comencé a caminar hacia el este. 'Aquí no voy a morir', me dije. 'No voy a morir'", rememora.


Fue entonces cuando se adentró en la frondosa selva con la ayuda de un machete improvisado que realizó con un trozo de madera, una navaja y un cuchillo.

Minutos después llegó otro hombre y juntos caminaron hasta la base de los recolectores de castaña. Una vez allí se avisó a los equipos de rescate y a su familia a través de la radio. Era el fin de su odisea.

"Mis hermanos no desistieron en ningún momento, siempre creyeron que estaba vivo. Yo sentí su fuerza. No desistieron", cuenta entre lágrimas.

Sena, quien volvió a sobrevolar recientemente el lugar del accidente, narrará ahora su historia en un libro titulado "36 días: la saga del piloto de avión que cayó en la Amazonía y se reencontró con Dios", de la editora Buzz.

"Fui transformado dentro de esa selva. Mis hermanos fueron transformados también. Gracias a Dios esa historia está transformando a mucha gente también. Es lo único que queremos. Solo eso", sostiene.

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